¿Qué hay que hacer para promover la salud
sexual y reproductiva de los adolescentes e impedir la muerte de madres
adolescentes y sus hijos por causas relacionadas con el embarazo?
Actualmente se presentan una
gran cantidad de casos de madres adolescentes los cuales deberían ser para
alarmarse. Al no tener la suficiente información o ya sea educación se
presentan este tipo de casos los cuales pueden resultar en una gran peligro. Se
realizan acciones sin tomar en cuenta el bienestar integral de la persona y
difícilmente se afrontan las consecuencias, a continuación se presentarán
distintos puntos mencionados por la OMS que beneficiarán en el apoyo a todas
esas madres adolescentes que ya sea que por una razón u otra, se encuentran en
esta situación y buscan un apoyo.
Prevención
de embarazos no deseados y de otros riesgos relacionados con la salud sexual y
reproductiva
En cuanto a la prevención de embarazos no deseados se pueden tomar
diversas alternativas de protección, ya sean métodos hormonales, de barrera,
etc, los cuales no solo evitarán un embarazo no deseado sino también el hecho
de poder adquirir algún tipo de enfermedad por transmisión sexual.
·
información, incluida una
educación sexual integral.
·
Acceso a una gama completa de
servicios de salud sexual y reproductiva, incluido el acceso a los
preservativos y a otros métodos anticonceptivos, según proceda, y el acceso a
otras intervenciones de prevención, tratamiento y atención relacionadas con las
infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH. Algunos tipos de métodos
anticonceptivos son:
- Pastillas anticonceptivas.
- Implante anticonceptivo.
- Dispositivo intrauterino
(DIU).
- Condón masculino y femenino.
- Diafragma vaginal.
- Anillo vaginal.
- Inyecciones anticonceptivas.
- Vasectomía y ligadura de
trompas.
- Métodos naturales (ritmo).
- Etc…
·
Un entorno libre de explotación y
de abusos que les ofrezca seguridad y apoyo. Para ello es indispensable una
buena educación y el apoyo de diversas asociaciones como Promajoven que ayudan
a madres jóvenes.
Las familias y las comunidades deben apoyar a las madres
adolescentes
Las madres adolescentes a menudo carecen de los conocimientos, la
educación, la experiencia, los ingresos y el poder que puede tener una mujer de
más edad. En algunas culturas, tienen que soportar además el efecto de
numerosas actitudes prejuiciosas, lo que empeora aún más una situación ya de
por sí difícil.
Es importante hacer participar a los hombres, los padres, las
suegras y demás personas encargadas de la toma de decisiones dentro del hogar y
la comunidad en los esfuerzos por lograr que las adolescentes embarazadas se
sientan aceptadas y reciban el apoyo requerido. Dicho apoyo ha de incluir la
administración de los cuidados domiciliarios pertinentes antes, durante y
después del embarazo y el uso, en tiempo oportuno, de los servicios de salud
que corresponda, incluida la atención de un asistente de partería cualificado.
Para así no tener complicaciones de ningún tipo y mejorar la calidad de vida
tanto de la madre como del futuro recién nacido.
Se debe informar ampliamente a
las adolescentes, y también a la comunidad en su conjunto, sobre los signos de
posibles complicaciones, de modo que todos sean capaces de reconocer una
situación de urgencia y sepan cómo actuar en cada caso.
Es primordial mejorar el acceso de las madres adolescentes a la
educación, a los medios de subsistencia y a la información necesaria para
prevenir nuevos embarazos y reforzar su capacidad para enfrentarse a la
violencia doméstica. Ya que no es algo ajeno a todos nosotros, tú podrías
estarlo presenciando y no podrías siquiera saberlo o haberte dado cuenta pero
podrías hacer un gran cambio para esa persona. Aquí te presentamos 10 señales
para poder identificar a una persona violentada:
1. No suelen expresar sus necesidades, cediendo a lo que su pareja le pide.
2. Cuando los observamos con su pareja, se muestran sumisos, cambian totalmente su manera de actuar si están delante y están sometidos.
3. No toman decisiones, si no tienen el consentimiento de su pareja.
4. Ponen excusas. Generalmente, al descubrirle un moratón, pone excusas como: "me he caído", "me he dado con la puerta", "si es que estoy muy despistado"; y observamos que esto ocurre con frecuencia. Además, cuando el golpe es mayor que la justificación dada, al preguntarle sobre el asunto, intenta cambiar rápidamente de tema.
1. No suelen expresar sus necesidades, cediendo a lo que su pareja le pide.
2. Cuando los observamos con su pareja, se muestran sumisos, cambian totalmente su manera de actuar si están delante y están sometidos.
3. No toman decisiones, si no tienen el consentimiento de su pareja.
4. Ponen excusas. Generalmente, al descubrirle un moratón, pone excusas como: "me he caído", "me he dado con la puerta", "si es que estoy muy despistado"; y observamos que esto ocurre con frecuencia. Además, cuando el golpe es mayor que la justificación dada, al preguntarle sobre el asunto, intenta cambiar rápidamente de tema.
5. Presentan síntomas depresivos y de
ansiedad debido al nivel de estrés vivido de manera diaria.
6. Su red social suele ser escasa de
interacciones. No participa en las actividades de ocio y sociales.
7. Justifica a su pareja, cuando le hablamos
sobre el comportamiento extraño que estamos observando.
8. Puede presentar problemas de sueño,
mostrándose más cansada durante el día y cambiar patrones de alimentación,
subiendo o bajando de peso. Si el maltrato se mantiene estos aspectos quizás
son difíciles de valorar.
9. Alejamiento familiar. Se puede haber alejado
del núcleo familiar.
10. Cambios en su manera de vestir, puede
haber empezado a usar ropa más discreta. Puede no interaccionar con el sexo
opuesto, sobre todo, si su pareja está delante.
El que una persona acabe siendo víctima de
violencia de género, no es de un día a otro, es un proceso lento en el que el
maltratador va instaurando de manera intermitente los comportamientos de
violencia, alternándolos con otros compensatorios y reforzadores.
Los
profesionales de la salud tienen que ser capaces de atender las necesidades
especiales de las adolescentes embarazadas
Los trabajadores sanitarios
cualificados deben estar en condiciones de ofrecer, tanto en el marco ambulatorio como en otros
contextos asistenciales, una serie de servicios a las madres embarazadas y sus
hijos que, llegado el caso, puedan salvar vidas. Aunque el contenido de esos
servicios es similar para las madres adolescentes y las de más edad, los
profesionales de la salud deben tener la capacidad necesaria para trabajar con
adolescentes y saber cómo atender las necesidades sanitarias propias de este
colectivo.
En ese sentido, deben ser capaces de:
·
ofrecer a las adolescentes un
inicio temprano de la atención prenatal y proponerles opciones para proseguir o
interrumpir el embarazo (las adolescentes tienden a retrasar el aborto, a
recurrir a dispensadores de servicios asistenciales menos cualificados, a
utilizar métodos más peligrosos y a postergar el momento de pedir atención médica
si surgen complicaciones. Lo cual llega a ser un gran peligro para la madre y
para el producto en cuestión.
·
Estar pendientes de la aparición
de problemas particulares que requieran una atención especial en la mujer
adolescente, como la anemia, un estado nutricional deficiente, la malaria, el
VIH y otras infecciones de transmisión sexual y el acceso a servicios de
prevención de la transmisión materno infantil del VIH, ya que esto podría
llegar a complicar el embarazo e incluso llegar al aborto.
·
Elaborar con la adolescente y su familia un plan de parto en el
que se establezcan el lugar en que desea
dar a luz, los medios de transporte disponibles y los costos conexos.
·
Prestar una atención especial a
las adolescentes menores de 16 años durante los cuidados obstétricos, ya que
están particularmente expuestas al riesgo de complicaciones y de defunción.
·
Después del parto, ofrecer a las
adolescentes un apoyo especial en relación con la alimentación y el cuidado del
lactante y velar por que tengan acceso a la información, las competencias y los
servicios pertinentes, por ejemplo a un asesoramiento adecuado, para prevenir
nuevos embarazos.
Los sistemas de salud deben estar en condiciones de atender las
necesidades especiales de los adolescentes en materia de salud sexual y
reproductiva

Existe un amplio consenso en que para lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio 5, se precisan unos sistemas de salud que funcionen de manera satisfactoria. En ese sentido, es fundamental mejorar la calidad de los servicios prestados a los adolescentes y fomentar el uso por parte de este grupo de los servicios disponibles.
Para ello, es preciso:
·
recoger y analizar estadísticas
nacionales con el propósito de tener una idea más cabal de las necesidades de
las adolescentes embarazadas, el número de jóvenes que se encuentran en esa
situación y el uso que hacen de los servicios.
·
Desarrollar las competencias de
los agentes de salud para responder a las necesidades particulares de
información, atención y apoyo psicosocial de las madres adolescentes.
Asegurar
que el marco jurídico y normativo favorezca el acceso a una atención acorde con
las necesidades de las adolescentes.



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